Publicado el 19-07-10

COMIENZAN LAS FIESTAS EN HOYA DEL CAMPO

 

D. José Gómez Díaz

El pasado sábado comenzaban en la pedanía abaranera de Hoya del Campo los actos pertenecientes a las Fiestas 2010 en honor a Santiago Apostol, con la presentación de la Reinas y Damas de Honor y el pregón de feria que en esta ocasión corrió a cargo de D. José Gómez Díaz, Abaranero de adopción, enfermero de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario “Virgen de la Arrixaca” de Murcia, profesor asociado de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Murcia y presidente de AREMUPD (Asociación Regional Murciana para la Prevención de Drogodependencias).

José Gómez , Barcelonés de nacimiento, ofreció un pregón lleno de emotividad en el cual recordó como conoció a Isabel, su mujer, hija de Paco Hita “El Forestal” y Fina la de la “Tienda”, nacida en la casa forestal de la Sierra del Oro, y criada en La Hoya del Campo.

Igualmente hizo un repaso por sus vivencias en la Hoya del Campo a su llegada a esta pedania en los años 70.

Para finalizar dedicó su pregón a todas las personas que por circunstancias de la vida no están presentes, a su suegro Paco Hita el Forestal, a su padre Andrés el Catalán recientemente fallecido así como a todos los vecinos de Hoya del Campo.


PREGÓN INTEGRO
:

PREGÓN DE LAS FIESTAS EN HONOR A SANTIAGO APÓSTOL AÑO 2010.

Buenas noches señoras y señores, en primer lugar dar las gracias al Sr. Alcalde de Abarán, Alcalde Pedáneo Sr. D. José Benavente, a todas las Autoridades Municipales, a la Reina, Damas de Honor y a todos los asistentes.

Quisiera iniciar este pregón como lo hizo Cervantes en su Quijote: En un lugar de Abarán, de cuyo nombre SÍ quiero acordarme había un grupito de casas denominado La Hoya del Campo, en donde por suerte conocí a una joven que actualmente es mi mujer, se llama Isabel y para más detalles es hija de Paco Hita “El Forestal” y Fina la de la “Tienda”, nacida en la casa forestal de la Sierra del Oro, y criada en La Hoya del Campo, con lo cual ella sí es abaranera.

La conocí en Cieza, lugar donde por circunstancias de la vida, vine a vivir con mi familia, puesto que yo soy de Barcelona, cuando me comentó que vivía en La Hoya, le dije que nunca había estado allí, pero le prometí que iría, y……..así fue, un día me acerqué a conocer el pueblecito, enclavado en la falda de la Sierra de la Pila, rodeado de parrales y árboles frutales, lo vi tan pequeño, tranquilo y bonito, que me sorprendió,


Las visitas se fueron sucediendo cada vez con más frecuencia, y por supuesto cada día me sentía más integrado y a gusto, lo digo de corazón.

Algo realmente que me impactó fue una Semana Santa, hacia el año 1975, concretamente en Jueves Santo, cuando sacaron al Cristo en la procesión del Silencio, estaba todo totalmente oscuro, había llovido, y las calles estaban sin asfaltar, llenas de charcos de agua que teníamos que esquivar para no enfangarnos de barro, eso sí, todo ello, al son del tambor que tan peculiarmente tocaba “El Verdejo”. Pues sí, muchos años ya, muchas vivencias…que me han hecho sentirme, gracias a vuestra calidez humana, como uno más del pueblo.

Quisiera transmitir todas las vivencias de mi mujer durante su infancia y juventud tal como ella me las ha contado a mí, pues iba al colegio que estaba ubicado donde actualmente se encuentra el BARCO, y recuerda con cariño a Dª María Lorente, su profesora durante años y posteriormente a Dª Rosi, personas que le han dejado huella, pues se trata de los primeros años en los que te vas formando y fueron importantes para ella, luego siguió sus estudios en el Instituto de Abarán, donde hizo bachiller elemental y en Cieza hizo el bachiller superior, lo recuerda con mucha añoranza porque hizo verdaderas amigas.

A veces, con cierta nostalgia, me comenta los años en que tenían tienda, que era una réplica en miniatura de El Corte Inglés, pues vendían de todo (incluso productos importados de Canarias) eso sí, fiando a todo el mundo, ¡qué buena clientela tenían! disfrutaba cuando se ponía detrás del mostrador, algo que heredó de su madre, pues el trato con la gente siempre se le ha dado bien.

Formó parte de un coro que cantaba en las misa de los domingos, reconoce que aunque desafinaban, a ella le parecía que tenían una voz angelical, porque se entregaban totalmente.

El día del Corpus Cristi, discutían entre las amigas a ver quien llevaba la imagen de la Virgen que salía en la procesión, y es que verdaderamente había tan pocas actividades en el pueblo, que se las rifaban.

Los fines de semana se iba con sus hermanos a la finca de la FATIGOSA, pues hicieron gran amistad con la familia de Aurelio estupenda donde las haya (desde aquí le mando un fuerte abrazo ), pues aprovechaban para darse un baño en la balsa, tan codiciada por entonces, y pasaban muy buenos ratos; otras veces se iban a la balsa de Pepe Eloy donde aprendió a nadar, que por cierto ya se encargo su hermano Pedro, muy hábilmente en un descuido tirarla al agua, por lo que no tuvo mas remedio que salir a flote.

Recuerda que los sábados por la tarde después de ducharse veía Cesta y Puntos y Viaje al Fondo del Mar, ¡y como no en la primavera! todos frente al televisor para ver Eurovisión, recuerdo perfectamente en el año 68 cuando ganó Massiel con su famoso La La La.

Los Domingos en la noche en el Hogar de la Falange, lugar de reunión de jóvenes y no tan jóvenes, venía “El Ciego” con su acordeón, que nos deleitaba tocando esas canciones tan españolas y así pasábamos la noche hasta las 22,30 horas que era el horario máximo permitido para llegar a casa.

Por el año 1973 fue Dama de Honor, junto a Maria Luisa de Antoñin y la Reina fue Puri hija de la Generosa, ¡Qué ilusión!, pero a la vez que nervios, tener que subir a este escenario, pero Dios quiso que transcurriera todo con normalidad, y esas fiestas fueron muy especiales porque eran las anfitrionas y se les trató como tal.

A los 18 años se sacó el permiso de conducir, y según ella fue una de las mejores cosas que hizo, en cierto modo se liberó, pues le dio independencia, porque junto a sus amigas se desplazaban a otros pueblos como Abarán, Cieza y Archena.

Sus hermanos Fini, Pedro, Paco y su madre, fueron su válvula de escape, pues cuando llegaba de marcha un poco tarde, siempre la justificaban, porque su padre: “Don Paco” como yo le llamaba, era una persona seria y le gustaba la formalidad y puntualidad, y hablo con conocimiento de causa, porque yo intentaba dejarla en casa a la hora prevista para que no le tuviese una bronca.

En los veranos aprovechaba para trabajar la fruta en el almacén de Bastida y Pepito el Parralero, que daban trabajo a todo el pueblo y lo siguen dando actualmente, y así ganaba un dinerillo para sus gastos.

Su juventud la compartió con sus amigas Angelita de “Marieto”, Piedad, Pepi de Salmerón, Marujica del Peón, Las hermanas Maruja y Ramona, Rosarito , Antoñin de Josefa, Trino, Juanito, José de Peñalver y muchos más que recuerda con cariño.

Hacer mención especial a Dolores de Cancarix, Soli del Economato, Angelita Pagán, Ani de la Serrana y otras amigas que por desgracia ya nos dejaron.

Pasaron los años y en 1981 nos casamos y nos fuimos a vivir a El Palmar, pueblo a 4 km. de Murcia, motivo pues mi trabajo de enfermero en la Ciudad Sanitaria Virgen de la Arrixaca, y viviendo allí Isabel quería trabajar y no se le ocurrió otra cosa que opositar para Policía, siendo la primera mujer abaranera que obtuvo la plaza de Policía Local en Murcia donde actualmente tiene su puesto de trabajo, recuerda que fue una gran alegría para su madre, y, en especial para su padre, que aunque no era persona de hacer aspavientos ni alardes, sí notó la satisfacción que le produjo, por fin ya tenía un puesto de trabajo y una seguridad, que es lo que todos los padres desean para sus hijos.

Algo que ella añora con frecuencia es la tranquilidad del pueblo, los desplazamientos tan cortos para comprar, ir a la peluquería, tapear y tomar una copa, eso actualmente, en donde vivimos no es posible, además de ocupar mucho tiempo, tienes que depender del coche para todo.

Es para mi mujer y para mí, un orgullo ver que a través de los años este pequeño gran pueblo de verde campo, verde de vida que extiende sus olas intensas de trabajo por la llanura de ramas y troncos de frutales, hasta los mismos barrancos de la Sierra de la Pila, esa sierra que se yergue majestuosa como sostenida por el mismísimo Apóstol Santiago, sobre melocotoneros, sobre tejados y sobre tantas buenas personas que ha conocido este pueblo desde que allá por principios del siglo pasado el Motor del Campo, sirviera para su creación y para regar de ilusión y prosperidad sus fértiles tierras, progresando a pasos agigantados sin perder el encanto que siempre tuvo.

Este pregón va dedicado a todas las personas que por circunstancias de la vida no están presentes, a mi suegro Paco Hita el Forestal, a mi padre Andrés el Catalán recientemente fallecido, y como no a todos ustedes.

No me voy a explayar más, puesto que estaréis todos deseando seguir disfrutando de estas bellezas que nos acompañan. Por lo que os deseamos unas felices fiestas.

Fdo. José Gómez Díaz.

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