La mezzosoprano María José Montiel, de origen abaranero, actúa mañana con la Orquesta Sinfónica en la Gran Gala Lírica en el Auditorio regional

Jueves, 21 de Septiembre de 2017

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

Radio Abarán

Inicio Noticias Actualidad Local La mezzosoprano María José Montiel, de origen abaranero, actúa mañana con la Orquesta Sinfónica en la Gran Gala Lírica en el Auditorio regional

La mezzosoprano María José Montiel, de origen abaranero, actúa mañana con la Orquesta Sinfónica en la Gran Gala Lírica en el Auditorio regional

AddThis Social Bookmark Button

Vuelve a Murcia la mezzosoprano María José Montiel para participar, junto a la Orquesta Sinfónica de la Región, en la Gran Gala Lírica que se celebra mañana jueves a las 20.00 horas en el Auditorio Víctor Villegas.

Artículo publicado por LA VERDAD

«Me llamó Virginia Martínez, directora de la Orquesta, y como disponía de la fecha, le respondí que con todo el gusto del mundo, encantada de poder volver a la que es casi mi tierra. Soy hija de abaranero y de madre madrileña, pero toda la familia de mi padre es murciana. Siempre que vuelvo me siento muy feliz, porque en Murcia vive mucha gente a la que quiero y, además, siempre me han tratado de maravilla. En el último concierto que ofrecí en Abarán, donde todos los realizados han sido con fines benéficos, pusieron mi nombre a una de la plateas del Teatro Cervantes, lo que supuso para mí un grandísimo honor». Aprovecha para asegurar que no tiene inconveniente en ensalzar el «rico sabor del arroz y alubia», que come en este pueblo y, de modo especial, «el cocido de pelotas, que para mí es lo máximo».

Tras este desahogo emocional, María José Montiel afirma que su intervención en el auditorio constará de «una serie de romanzas de zarzuela, seleccionadas por Virginia Martínez, para inaugurar la temporada de conciertos. Será una gala muy festiva, y creo que muy oportuna, precisamente porque Murcia se encuentra en plena Feria de Septiembre. Interpretaremos grandes romanzas, muy conocidas y alegres, que finalizarán con una auténtica sorpresa. Lo pasará muy bien el público, que es el que tiene que ir a disfrutar y divertirse». Entre el repertorio seleccionado se encuentran piezas de 'Los claveles', 'El niño judío', 'El dúo de la africana', 'La Chavala', 'La corte del faraón'...

Con más de veinticinco años dedicados a sus representaciones y recitales, la mezzosoprano asegura que «he cumplido ya mis bodas de plata, pero subo a un escenario con la misma ilusión y la misma responsabilidad con que lo hacía hace un cuarto de siglo». Reconoce también que, pese a esa responsabilidad, «no todos los días puedo estar igual. Hay veces en las que estoy pletórica, al cien por cien, y otras en las que me encuentro más floja, y no todo podría salir igual. Incluso sucede que esas diferencias no se notan, salvo que una se encuentre enferma, que entonces sería otro cantar. Los cantantes dependemos no solo de nuestra garganta, sino de otras muchas partes y circunstancias de nuestro cuerpo».

«Intento dar el máximo»

Para María José Montiel, «el canto es la respiración, y yo siempre intento dar el máximo. Hay que evitar que el público note los momentos de dificultad que una atraviesa. Hay ventajas muy difíciles de captar, pero es preciso estudiarlas técnicamente, preparar las cosas, y tener muy trabajados los pasajes más difíciles, de modo que esa dificultad no se aprecie. También sucede que entre el público hay espectadores que están esperando escuchar cómo se superan las fases más difíciles del espectáculo. Yo intento que me salgan perfectas, aunque no siempre pueda ser como algunos esperan».

Pese a su cuarto de siglo interpretando las más famosas óperas y zarzuelas, entre otros repertorios, y de haber actuado en los más reconocidos teatros del mundo, acepta Montiel que «al escenario siempre hay que subir cargada de una adrenalina especial. Creo que debe estar presente una especie de emoción nerviosa, porque es algo positivo. Si esto se pierde es perjudicial. Hay que llegar con los pies en la tierra y pisando fuerte el escenario; con seguridad, armada de responsabilidad y pensando que hay que hacerlo bien. Esa adrenalina ayuda a comunicarse más y a estar en alerta para dar lo mejor».

¿Muy sacrificado conservar siempre esas condiciones? «El trabajo de cualquier cantante es muy sacrificado. Se puede ser un divo o una diva en el escenario, pero no cuando lleva una vida normal. Es trabajo físico, vocal, intelectual y, también, espiritual, porque nosotros tenemos una voz física, que consiste en la garganta, las cuerdas, el diafragma...; una voz intelectual, con la que, a través del intelecto, sabemos cómo y dónde colocamos los sonidos, estudiamos las partituras y los idiomas, los personajes...; y está la voz espiritual, que recoge todo lo que nuestra alma imprime en cada frase de las canciones que interpretamos. Incluso diría que en este sentido espiritual también está el amor que ofrecemos, a través del cante y de esa entrega, porque el canto es el amor del alma. Yo creo, por tanto, que hay tres voces en cada persona».

«Nunca he sido un 'boom'»

¿Satisfecha con su carrera o con esperanza de alcanzar mucho más? «Estoy muy satisfecha con todo lo que he logrado con enorme esfuerzo y sacrificio, y con la ayuda de mi familia, de las personas más allegadas. Si no hubiese sido por esto, no lo hubiera podido hacer. Mientras tenga voz y salud, me enfrentaré a todo lo que me vaya viniendo. Mi carrera es muy difícil y llena de obstáculos, pero yo me considero una auténtica corredora de fondo. Nunca he sido un 'boom' que, de pronto, ha surgido de sopetón. Yo vengo desde muy despacito, trabajando mucho y con mucha paciencia y sin locuras, ni exageraciones publicitarias».

Frente a los grandes mitos del mundo de la ópera -María Callas, Montserrat Caballé, Kraus, Domingo, Pavarotti, Carreras...-, María José Montiel entiende que «cada cual tiene su camino. No me quiero meter en la vida de nadie. María Callas es para muchos el icono de la ópera, aunque dejó de cantar muy joven y no tuvo una vida tan feliz. No hay por qué compararse con nadie, independientemente de que Montserrat Caballé me parezca una de las cantantes más amantes de la ópera de todos los tiempos. He cantado con ella y con Plácido Domingo y son personas con unas carreras impresionantes. Les tengo gran admiración y cariño».

Medios

Síguenos en tu red social